Choque de realidad

Que la sociedad ha cambiado ya los sabemos todos, los hombres son ahora una parte fundamental en la familia, ayudan mucho, se implican en la educación, se cogen bajas maternales y combinándolo con una carrera profesional.

Pero lo que me he dado cuenta es que a las mujeres, que antes no tenían esas carreras profesionales tan desarrolladas porque se dedicaban más a la familia y a la organización de la casa, desde hace varias décadas se les ha fomentado a formarse al mismo nivel o más que los hombres, para poder competir en el mercado como ellos.

¿Qué ha pasado con esto? Que yo, personalmente, sufrí un impacto cuando fui madre. Lo explico; Tanto mis amigas como yo, hemos estudiado una licenciatura, que hemos combinado con idiomas y masters en las mejores escuelas. Nuestra ambición se fue alimentando a la vez que íbamos creciendo en nuestros trabajos. Yo quería tener un puesto directivo, quería formar parte de las mejores empresas digitales del mundo… y, cuando di a luz, mis aspiraciones se esfumaron de golpe. Me di cuenta que era muy difícil, o casi imposible compaginar estas dos cosas. De repente había un ser que dependía de mí, que cada día hacía cosas que no me quería perder. Qué duro fue incorporarme y no poderle darle yo su primer puré de verduras… o perderme pequeños avances que iba haciendo porque estaba en la oficina…

Por otro lado, quería seguir teniendo éxitos dentro de mi puesto, y me motivaba, por supuesto, pero llegaba una hora que me quería ir a casa para poder jugar un rato con ella, bañarla, etc… y eso, al menos en Madrid, es muy difícil de conseguir. Digo Madrid porque las distancias son más largas, los horarios más amplios… Nunca había tenido un trabajo donde saliera antes de las 20h, pero cuando llegué al El Corte Inglés, pude salir a las 18h, que estaba muy bien. Aunque lo perfecto sería poder salir a las 17 para buscar a los niños al colegio.

Admiro empresas como Iberdrola, que hacen unas jornadas super compatibles con la maternidad, y no solo eso, sino de poder disfrutar de las tardes, de ir a hacer la compra en el supermercado, de hacer deporte de día, de ir a un médico sin tener que pedir justificante y muchas otras cosas.

Lo que quería compartir con este post, es que nadie nos prepara o informa de lo que vamos a sentir al dar a luz, ese choque con la realidad que vivíamos, acelerada con el trabajo, planes, etc. Nadie nos cuenta que al principio puede ser una frustración, pero que va a merecer la pena. Es como si corrieramos los 100 metros lisos, y cuando estás a punto de llegar a la meta, te ponen una valla y te chocas con ella. Luego la saltas y lo consigues, pero en la salida no la veíamos.

Y qué feliz estoy de haber frenado, para disfrutar, mirar, jugar, mimar…