Cómo se empieza a emprender

Yo nunca he tenido un espíritu emprendedor. No se si ha sido porque siempre he tenido un buen trabajo fijo, que me ha gustado y con el que me he sentido segura… o porque lo veía tan complicado que me aferraba a que lo mejor era seguir teniendo una nómina.

Incluso cuando me vine a vivir a Sevilla, conseguí un trabajo de 4 horas (por el tipo de excedencia que me dieron en El Corte Inglés -por cuidado de hijos-, no podía trabajar más horas). Era un trabajo chulísimo, en una startup con gente super proactiva y un tipo de trabajo muy rápido. Al ser una empresa pequeña, todo avanzaba a pasos agigantados. Y siempre relacionado con el ecommerce. Osea, perfecto.

  1. LA SITUACIÓN: Llegó un momento en el que se me complicó la situación en casa. La persona que cuidaba de Álvaro se fue y yo hacía encaje de bolillos para ir a la oficina, incluso tenía que faltar algunos días (mis padres viven en Madrid). Así que a finales de diciembre de 2016 decidí dejarlo por unos meses. Pensé en hacerme un máster en marketing digital, pero los buenos eran muy caros. De repente, una amiga me sugirió que vendiera petos para gatear con diseños chulos. Ninguna de mis amigas tenía, pero 
  1. EL PRODUCTO: Los petos para gatear los conocí por una vecina, que me prestó algo parecido cuando Álvaro empezó a sentarse y arrastrarse. Y no salía de casa sin él. Así que pensé “bueno, me hago una web a base de tutoriales, y a ver qué tal resulta”.
  1. MANOS A LA OBRA: Arreglé el “cuarto de juegos/invitados” para trabajar y a modo de almacén… Luego, gracias a la web de Joan Boluda www.joanboluda.com, que tiene miles de videotutoriales por una suscripción por 10€ al mes, fui construyendo un ecommerce en wordpress, con WooCommerce. Compré varias telas e hice los primeros modelos de prueba… Y hasta hoy!
  1. EL EMPUJÓN: Para emprender o bien tienes ese espíritu y te tienen que animar, o te puede venir en un momento de tu vida que lo pida a gritos. Es una experiencia increíble, porque se aprende muchísimo, te permite analizar, mejorar, te ayuda a ver errores para no cometerlos otra vez… También hay días que no sabes muy bien por dónde tirar, pero siempre pasan!

En mi caso, quien me ayudó y me escucho cada mañana, fui mi íntima amiga Bili Puig de la Bellacasa, que encima tiene todo lo que me falta: Creatividad, diseño, gusto y mucho amor por lo que hace. Gracias a ella me ilusioné y convertimos My Wander Kids en un proyecto real. Gracias Bili!