El baño de los bebés: Mi momento favorito

El primer baño que le di a Trianita yo sola fue a la semana de nacer. Se había hecho caca y le llegaba hasta la nuca. Maridin estaba trabajando y yo no sabía ni como coger a la niña yo sola. Un show, pero salió genial. Todos vivos…

De eso hace más de 3 años. Desde entonces, es de mis momentos favoritos con los niños. Me gusta bañarles todos los días y a maridín tampoco le importa (jejeje que listo).

Me gusta coger el baño con buen rollo; ponerles música un día, otro día les tiro una pastillita que compré en imaginarium y luego en San Amazon que tiñe el agua, otro día pintamos dentro de la bañera con unos lápices especiales que hay… otros hacemos guerra de espuma… Es una fiesta!

Cuando nació Alvarito, le bañamos por separado, pero era tan ansioso con la comida que casi siempre lloraba en el baño porque quería el biberón. Así que a los dos meses (que ya se salía de la bañerita), cogí el tobogán rosa heredado de tri, y lo metí en la bañera grande. Desde entonces les baño juntos a diario. Y es genial. Cuando ya se sentaba, pero no se sostenía, use la trona de bañera de Jané. No se qué hubiese hecho sin ella.

Juegan muchísimo, salpican demasiado y mientras les limpio a la velocidad del rayo! Cuando he terminado de lavarles, espero un pelín. A veces aprovecho y me hago la limpieza de la cara (me lo dijo una farmacéutica y no hay mejor momento!!). Después, saco a Alvarito siempre el primero. Tri se queda jugando con los patitos o pintando. Y cuando está listo y huele a flores, cojo a Tri y la visto mientras Alvarito trastea en el cuarto.

Me gusta hacerlo con tiempo siempre que se pueda, que lo disfruten ellos y yo. Apacigua el cansancio y les deja de buen rollito como a mí. Eso sí, a veces se escapa un día de rabieta máxima, o una ducha rápida porque nos hemos quedado más tiempo en el parque.

¡¡Me encanta!!!