Nevera 0 – Yo 1

Uno de los pilares de la economía familiar es sin duda el asunto gastronómico… ¿Puede haber cosa más aburrida? A los que os guste… sois mis ídolos, a los que no… estoy pensando en formar un grupo de apoyo: #adiospongoportestigodequejamasvolvereacocinar o #yotambiensoyhaterdecocina.

Nunca se me ha dado bien todo ese engranaje que supone la compra del súper/mercado/frutería/blablabla y la organización de la nevera. Con la compra del supermercado, creo que un 80% de las veces se me acaba olvidando algo, (y sí, me hago listas…) obligándome a ir de nuevo al día siguiente o, en ocasiones, en otro momento del día. Una vez iba a por cerveza para hacer pollo a la cerveza para comer y me traje una compra de 18€ sin cerveza… no me preguntéis cómo pasó, pero pasó…

Otra cosa que me cuesta la vida es tener hacer comida para comer, y lo recalco porque sí me gusta cocinar para preparar una cena con amigos o en familia, pero me aburre infinitamente el tener que distribuir las horas del día en torno a la comida y la hora a la que empiezas a hacerla. «Hoy toca #nosequéalhorno» y a las 12.30 ya estás en la cocina… Como diría La Vecina Rubia #mebajodelavida #meprecipitodelacocina.

Como buena #freelance trabajo en casa lo que provoca que inevitablemente sea yo quien esté pendiente del tema, aunque las tareas del hogar estén más o menos repartidas equitativamente. En la pareja cada uno tiene su rol y sus quehaceres, pero ese –#melohemontadofatal– me ha tocado a mí. Esto no quita que él se curre muchas comidas o cenas deliciosas -porque encima, lo confieso aquí esperando que no me lea nunca, él cocina mucho mejor que yo-. El caso es que mi día giraba en torno a ¿qué vamos a comer hoy? ¿Cómo es posible que no haya nada en la nevera si hice la compra hace dos días? Y acababa tirando del sota-caballo-rey. Me dejaba un dineral en la compra mensual (casi siempre dos compras grandes al mes) y para colmo la hacía mal por falta de previsión y me frustraba aún más.

El caso es que un día en el que casi llegamos a las manos la nevera y yo, me dí cuenta de que o me organizaba mejor o la nevera podría conmigo. Así que, me propuse hacer menús mensuales teniendo en cuenta los horarios de trabajo de mi pareja, que unos días come en casa y otros no y otros se lleva la comida o la cena al trabajo (sí, sí, para colmo, la bromita de los tuppers…) Nos gusta comer bien y sano, aunque no nos privamos de nada, todo sea dicho. Además, él es crossfitero con lo cual equilibramos el menú en torno a sus días de entreno y que si proteínas, que si hidratos, que si leches (aún no he superado del todo mi rollo hater).

Así que lo que hago es preparar el menú antes de hacer la compra y comprar en torno a esa previsión mensual. Que seguro que algunas diréis: -pues claro hija mía…- Pero es que a mí me costó mucho llegar a organizarme. Eso sí, el día de la compra grande, me tiro dos horas organizando paquetitos, poniendo etiquetitas (y todo el rollo), pero luego lo agradezco muchíiiisimo. No sólo me organizo mejor y sufro menos, sino que nos estamos ahorrando una pasta en el presupuesto hogaril y las compras de verdura y fruta fresca no nos pillan desprevenidos 🙂

Menú semanal
Menú Semanal (No hagáis mucho caso a las recetas… XD)

Ahora, además, utilizamos una aplicación para la lista de la compra, que tenemos sincronizada mi chico y yo y así, si yo apunto algo y él hace la compra le aparece directamente en su teléfono. También puedes hacer varias listas, por ejemplo, tenemos una del súper, otra del mercado y otra de la farmacia, así, cuando algo se acaba, lo vamos apuntando y cuando vamos a alguno de estos sitios ya lo tenemos ahí. Nosotros utilizamos la APP Buy me a pie pero seguro que hay más. 

Os dejamos unas plantillas descargables, mensual y semanal, para que decoréis vuestra nevera y sufráis un poquito menos. A los que sois #hatersdecocina: ¡ánimo! si yo puedo, todo el mundo puede.