Yo de mayor quiero..

Yo de mayor quiero ser piloto, médico, arqueóloga, arquitecta…  ¿cuántas y cuántas veces cambiamos de parecer (como de camisa). en cuanto a nuestro futuro se refiere? De pequeñas nos enseñaban allá en los 80, en nuestro caso como nacidas a principios de La Movida, que podríamos ser lo que nos propusiéramos.

Quisimos estudiar y nos decantamos por Publicidad y Relaciones Públicas, ya fuera por vocación o porque ese día tocó esa camisa. Quisimos trabajar en agencia y allá que fuimos, quisimos trabajar en cliente y eso hicimos, siempre con el fantasma de querer más y aspirar a más, siempre más. Será porque nacimos en los ochenta, será porque nacimos mujeres, será porque somos así…

Sin embargo, no estábamos preparadas para el aluvión de contradicciones, contratiempos y demás contras una vez nos hicimos mayores.

Después de una vida laboral paralela, cada una con lo suyo y cada loco con su tema, por cosas de la vida, acabamos ambas desplazadas. Tuvimos que elegir dejar nuestros trabajos, nuestra casa, nuestro barrio, nuestra rutina, por seguir acompañar el destino conyugal. Hicimos las maletas, cada una la suya, y nos fuimos una pa’ Sevilla y olé y la otra para Fuerteventura uy qué sufrimiento…

Así, sin más, deslocalizadas, alejadas de nuestro Madrid, lejos de la familia, de los amigos, lejos de todo (un más que otra) y cada una a sus labores, aún estando lejos seguíamos muy cerca. Tras cuatro años con vidas diferidas, ambas nos quedamos con más tiempo libre, con picos de trabajo cada vez más esporádicos y con algunos contras más.

Conversaciones sobre ambición, sobre querer, sobre proponerse hacer, sobre me gustaría, me encantaría, me propongo, se me ha ocurrido… fueron haciéndose un hueco en nuestros días, con cada vez más tiempo sí, pero condenados a las escasas 24 horas al día. Y así un día la de Sevilla le contó su idea a la de Fuerteventura, que dijo Sí, sin condiciones, sin más.

Sin tener que hablarlo, sin tener que pensarlo, de manera natural, cada una se hizo cargo de su parcela. Parecíamos gemelas en la forma de pensar, en las decisiones que tomar, en los colores que elegir… todo fluyó solo con mucho curro, muchas horas, muchas llamadas, muchos whatsapps…

Así nació My Wander Kids, llámalo idea de negocio, llámalo producto, llámalo tienda online, para nosotras es la emoción, el algo nuestro, el orgullo, el hacerlo nosotras, el máster de empresa, el de diseño, el de SEO, el máster de vida, el si no funciona no pasa nada, lo habremos intentado. Para nosotras era el “de mayor quiero…” 

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